lunes, 17 de marzo de 2014

No voy en tren... voy en avión, con Ashtar.

No es mi intención "subirme al avión” malayo desaparecido hace ya más de una semana. Mucho menos llamar la atención por medio de un hecho que, sea como sea, parece contener no solo un misterio, sino la fatídica carga del destino de 239 personas que (nunca mejor dicho) se desvanecieron en el aire.

Por el contrario, encuentro aberrante que se utilice el hecho como carne podrida para las moscas. Utilizar el desastre y la miseria humana para vender periódicos no sería nada nuevo, pero encontrar noticias falsas que solo buscan juntar unos cuantos clicks o instalar (de paso) un programa malicioso en el ordenador del curioso… bueno, me parece demasiado. ¡Pero no! ¡Aun hay más!

Los hechos y el misterio

Sin dudas los hechos nos hablan de misterio, puro, duro y real. La clave: nadie sabe que pasó con el vuelo. Se han escrito y descrito todas las variables habidas y por haber: secuestro, accidente, incidente… todas las posibilidades parecen tener sus puntos a favor y en contra pero lo poco que se sabe es que en medio de la era de la tecnología y el rastreo casi absoluto el vuelo MH370 permanece desaparecido.

Lo bizarro

De todo lo dicho un poco más arriba podría escribirse un libro. Ese breve resumen sirve como punto de partida para una buena novela de misterio, o alguna curiosa remake de la famosa serie Lost. Pero nada, sobre todo tomando en cuenta lo terrible las posibles consecuencias para los pasajeros, llega a ser bizarro. Claro, hasta que aparece el inefable Comandante Ashtar.

Ashtar Sheran: "Paren las rotativas".
“El avión lo tenemos nosotros” declara un comunicado adjudicado a la famosa Federación Galáctica. En este punto pienso que debería cerrar esta nota, apagar la luz de mi estudio y dedicarme a la cría de peces el resto de mi vida, pero sucede que el titular es tan bizarro que varios supuestos contactados han salido al cruce, mostrando las palmas de las manos antes de lanzar un serio: “no tenemos nada que ver con esto”.

Entonces, no queda más remedio que sentarme a ver como es que —quienes apoyan y reniegan de estas supuestas declaraciones— se las arreglan para salir airosos. Ya no se trata de tres naves viajando hacia la Tierra que nunca llegan (desde hace unos cuarenta y cinco años que las esperan…), tampoco de reuniones dedicadas a “sanar la tierra” con un rayo en bola, verde y muy imaginario, enviado por el espíritu de algunos (no todos) contactados flotando en orbita geoestacionaria. No, esto es mucho más bizarro y necesito prestarle atención para que, en el momento en que este blog mute en libro, pueda citar algunos de los hechos más ridículos jamás adjudicados a supuestos extraterrestres.

Los “contactados” más creíbles que conozco se han mostrado horrorizados y no puedo dejar de darles la razón al leer el comunicado. Les dejo un extracto: “Afortunadamente, con el proceso de ascensión tan en puerta, el Padre dio luz verde a la intervención sin esperar más la desclasificación que debía ser anunciada por Obama. Así que con la anuencia del UNO, Ashtar mandó una nave a Ucrania obligando a las partes (incluyendo a Putin) a retirarse. Acto seguido el vuelo 327 de Malaysia es secuestrado por naves de la Federación Galáctica y llevado al centro del planeta, a Agartha donde los tripulantes, todos trabajadores de la Luz advertidos de antemano, se encuentran sanos y salvos”.

Creo que no es necesario decir nada más.

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